¿Cómo defender a alguien “culpable”?

“Nuestro oficio es : ¿Hacer triunfar a la Justicia o a nuestro cliente? ¿Iluminamos al Tribunal o procuramos cegarle? “

Esta es la adivinanza que planteó Angel Ossorio en “El Alma de la toga” (1922) respecto al dilema moral que puede plantearse al defender a quien se confiesa bajo secreto profesional como culpable.
Pues bien, puedo afirmar que la pregunta más común que le suelen a hacer a un abogado que se dedica al Derecho Penal versa sobre cómo es posible que pueda defender a alguien que sabe que es culpable, sin tener remordimientos de conciencia. “Yo no podría hacerlo“, añaden.

De la misma manera que puedo afirmar que esa es la pregunta más común, la respuesta más frecuente a esa interrogación suele ser: “Pues porque todo el mundo tiene derecho a una defensa“. Ciertamente, cuando se nos pregunta eso, se espera de nosotros otro tipo de respuesta, ya que esa afirmación nunca se considera suficiente, y es precisamente esa otra clase de respuesta la que intentaré proporcionar hoy en estas líneas.

No entraré en el amplio concepto que engloba la “culpabilidad”, ni tampoco en el de “la verdad”. No obstante, es cierto que en la mayoría de casos el cliente nunca te manifiesta que es culpable, así, dicho con esas palabras. Pero es que ahí precisamente subyace el núcleo del asunto: el trabajo del abogado no es creer si la persona es o no culpable. El deber del abogado consiste únicamente en garantizar a su defendido un juicio con todas las garantías. Y llegados a este punto, es cuando la gente va más allá y manifiesta: “Hay gente que por lo que ha hecho, no merece ni tener garantías”. Primer gran error. Afortunadamente, vivimos en un estado de derecho en el que todas y cada una de las personas tenemos garantías, y sólo proporcionando juicios justos, podrá imponerse un castigo legítimo y proporcional.

La ausencia de abusos y desproporcionalidad es fundamental, a pesar de que efectivamente se haya cometido un delito. No pondré como ejemplos los supuestos en los que un inocente, por una mala defensa, o por una falta de garantías procesales haya terminado en prisión, ya que sería optar por lo obvio.

Pondré un ejemplo real, como siempre:

Actualmente, en el despacho llevamos el caso de un cliente que supuestamente condujo con altos niveles de alcohol en sangre, por lo que acabó detenido por constituir un delito contra la seguridad vial. Pues bien, nuestro cliente llega a comisaría, y a pesar de que pide repetidas veces llamar a su abogado, la Policía decide hacerle caso omiso. Pero no todo acaba ahí, sino que para más inri, deciden falsificar la firma del cliente en la supuesta lectura de derechos que se debe siempre entregar a cualquier detenido para que conozca cuáles son sus derechos. Por azares de la vida, a este cliente cuando lo metieron en la celda, no le quitaron el móvil, por lo que él, a las tres de la mañana, consiguió ponerse en contacto con un familiar para que llamase a su abogado. Con todo esto, a las cuatro de la mañana, pudo efectivamente contar con la presencia de su abogado, pero no por que los Policías hubiesen realizado correctamente su trabajo.

¿ Por qué defender a alguien “culpable”? Para velar por que no se vulneren sus derechos, simplemente. El cliente del caso que acabo de narrar TENÍA DERECHO a llamar a su abogado por encima de todas las cosas, y le fue negado ese derecho esencial.

Supongo que a cualquier persona le gustaría saber que, cuando es detenido, nadie le puede arrebatar arbitrariamente esa serie de derechos con los que todos contamos. Y contamos con esas garantías, porque sino, no viviríamos en un Estado de Derecho. Estaríamos hablando de otra clase de Estado. Sin esas garantías, el Estado de Derecho se hundiría. Es por lo que el derecho de defensa es y debe ser sagrado. Son precisamente esos derechos los que defendemos, casi más que al propio procesado.
Las leyes ya están hechas. Nosotros sólo nos encargamos de una pequeña gran parte: hacer que se apliquen correctamente. Otro breve ejemplo algo más complejo y probablemente  más controvertible: un cliente acusado por un delito de incendio, lesiones, y tentativa de robo con violencia. Pues bien, fue efectivamente condenado. No obstante, se pretendió castigarle utilizando la misma agravante dos veces: por un delito intentado de robo con violencia agravado por uso de instrumento peligroso ( gasolina y mechero) (art. 242.3 CP) y además por un delito consumado de lesiones agravado también por uso de instrumento peligroso (fuego). Lo que se sostuvo aquí es que se vulneró el principio constitucional de “non bis in idem” (No se puede castigar dos veces por lo mismo).

Por eso es crucial el derecho de defensa, para evitar ese tipo de situaciones desproporcionadas, ya que no sólo se está condenando al procesado, sino que se le está aplicando una pena mayor de la que le correspondería.

Si fuésemos investigados, a todos nos gustaría comprobar que el sistema funciona correctamente, y que existe una profesión cuya función es la de asegurar, velar por nuestros derechos, puesto que sino viviríamos en una sociedad aterrorizada. Precisamente por eso, un penalista por supuesto puede dormir por las noches, por que además su labor es esencial para la sociedad en la que vivimos, ¿Quién sino garantizaría y velaría por los derechos que a todos nos corresponden?

Al fin y al cabo, todos podemos cometer errores, y es por lo que el trabajo de un penalista no es defender culpables o inocentes, es simplemente defender personas acusadas.

ACE.

 

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3 comentarios sobre “¿Cómo defender a alguien “culpable”?

  1. Hola, me presentaré, soy policía de profesión y aficionado al derecho penal y procesal, dado que en mi trabajo toca estar al día de estas disciplinas.
    El objeto de mi respuesta va encaminado a llamarte la atención en cuanto al respeto a la profesión de policía, creo que en tus comentarios no has estado muy acertado, dando una imagen de ejercito de Pancho Villa de nuestra profesión, por otra parte tengo que decirte que es algo bastante común entre los letrados, vas a un juicio y te miran por encima del hombro como si yo fuera un analfabeto y el hubiera descrito los fundamentos del derecho penal.
    Pero bueno, sin extenderme mas y si no hay inconveniente me gustaría remarcarte alguna cosa en la que discrepo en cuanto al escrito, en lo que se refiere a la profesión policial , aparte de alguna crítica al enfoque que das de la tuya.

    Sinceramente creo que el primer supuesto es simple y llanamente mentira, supongo que denunciarías inmediatamente a los agentes por detención ilegal, falsificación de documento público ?
    La lectura derechos y la designación de abogado es un protocolo rutinario en todos los cuerpos policiales de nuestro país y en todas las detenciones

    Solo remarcar una cosa. Una persona detenida con un alto grado de alcohol en sangre te ofrece mucha credibilidad sobre si le han leído o no los derechos y si ha pedido en repetidas ocasiones ver a un abogado?
    Lo mas normal en estos casos y, créeme que tengo algo mas experiencia que tu en verlos en su estado álgido, seguramente tu los ves un rato mas tarde que yo, es que no sepan ni que están haciendo ni que están diciendo, insultar, escupir, agresividad, orinarse encima y un largo etc..tu crees que esta persona se acordara de algo cuando llegues tu? Así que yo no daría por hecho las cosas que el te diga.
    Los letrados estais muy acostumbrados a buscar el fallo en el procedimiento, para exculpar a vuestro cliente, no lo critico, cada uno se busca la vida como puede, pero no me expongas una visión tan edulcorada de vuestra profesión que no se cree nadie que haya trabajado mínimamente en el ámbito judicial. Por cierto he visto letrados instruyendo a clientes, que ademas eran críos de no mas de 23 años de como tienen que hacer las cosas para que la policía no los enganche, es norma así fideliza a los clientes…Entiendeme, no generalizo, pero cuentos los mínimos

    Gracias de antemano y espero que no haya sentado mal, solo pido un poco de respeto

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    1. Hola Xabi, siento tardar tanto tiempo en responder. Puedes extenderte cuanto consideres, y no me molesta en absoluto tu comentario; es más, me parece lógico que defiendas tu profesión, que tan necesaria es.

      No obstante decirte, respecto al supuesto que comentas, que no tiene nada de irreal, y que efectivamente, se interpusieron acciones legales. No es la primera vez, ni la última, que un Policía se ha visto acusado en un procedimiento penal. Sin ir más lejos, en el despacho llevamos la defensa de varios Policías acusados de diversos delitos. Con esto quiero decirte simplemente, que hay de todo en cualquier profesión. Por supuesto en la mía se darán casos iguales, o peores.

      Aun así, mi intención nunca ha sido la de generalizar, puesto que como en cualquier profesión, también te encuentras con excelentes Policías todos los días.

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