La defensa de un hurto grabado

El hecho de que el cliente comience contando que los hechos fueron grabados por cámaras de vídeo vigilancia, no es desde luego la manera más alentadora de comenzar a tratar un asunto.

No obstante, casi nunca todo es tan malo como parece. Relataré el caso de forma breve para posteriormente explicar cómo se llevó a cabo la defensa de este hurto.

Un 19 de noviembre de 2015, nuestro cliente presuntamente entró en una peluquería y aprovechando el descuido de la jefa, quien accedió un instante a la parte trasera del establecimiento, se aproximó a la caja, y sustrajo 140€, huyendo acto seguido del local. Así pues, la dueña de la peluquería al contar posteriormente el dinero, se percató de que faltaba una cierta cantidad, a lo que preguntó a sus empleadas, quienes manifestaron que nada sabían al respecto. Ante esto, decide examinar las grabaciones de sus cámaras de vídeo vigilancia, en las que claramente se percibía a un individuo aproximándose a la caja y sustrayendo dinero de la misma. No obstante, no se llega a percibir en ningún momento los rasgos faciales, puesto que al portar una gorra, esta le tapaba el rostro. Se podía sin embargo percibir una sudadera con el logo de una conocida marca, y una mochila.

Tras interponer la pertinente denuncia, esta termina archivándose por autor desconocido. No obstante, tras examinar los fotogramas del vídeo, la Policía alega que reconoce sin ningún género de dudas al autor, siendo este nuestro cliente. Añade además el Instructor, que conocen sobradamente al autor como responsable de hechos delictivos similares.

Ante dicho reconocimiento, la Policía procede a la detención del presunto autor, dando la fatal casualidad de que un mes después, en el momento de la detención, era portador de exactamente la misma indumentaria que el día de los hechos, según la Policía, por lo que en comisaría proceden a realizar varias fotografías con la finalidad de que quedase constancia de la vestimenta de la que era portador el detenido.

Pues bien, afortunadamente para esta defensa, los Policías no fueron citados por el fiscal al juicio, y esta fue la clave de la defensa:

Es reiterada jurisprudencia la que manifiesta que no basta con que la actuación policial se haya seguido según el protocolo que exige la legislación vigente, sino que es preciso que aquellos que intervinieron en ella, ratifiquen el atestado en el plenario. A modo de ejemplo, fue citada la interesante sentencia 338/2014, de 28 de abril. Igualmente se apoyó esta defensa en la doctrina del Tribunal Constitucional, sentencia 11 mayo 2009, por ejemplo, al alegar que el atestado policial únicamente viene valor de denuncia, tal y como se desprende del art. 297 lecrim, de tal modo que no basta para que se convierta en prueba con que se reproduzcan en el plenario las manifestaciones hechas por la Policía en el atestado, siendo preciso que sean reiteradas y ratificadas en el juicio oral.

Sin género de dudas, las manifestaciones hechas por la Policía en el atestado, hubiesen constituido la prueba reina de la acusación, pero el fiscal se quedó sin ella. No obstante, carecen de valor probatorio al no ser ratificadas en el plenario. No constituyen una prueba. Aparte de todo, su presencia hubiese sido necesaria para garantizar el siempre necesario derecho a la contradicción (principio jurídico fundamental que se basa en la necesidad de una dualidad de partes que sostienen posiciones jurídicas opuestas)

Además de lo hasta ahora mencionado, esta defensa alegó que las imágenes carecían de valor identificativo, puesto que no se llegaba a percibir el rostro. La única similitud que existía era una parecida indumentaria, a lo que el fiscal intentó agarrarse, manifestando que el símbolo de la marca era bastante peculiar y reconocible. No obstante, algo positivo tenía que tener ser joven e inexperta: conocer sobradamente esa marca de ropa y su logo, y saber que nada tiene de peculiar y raro ese símbolo, puesto que es extremadamente común y sobre todo, entre gente joven.

Por lo tanto, en ningún caso consideraba esta defensa que la coincidencia de la marca de la sudadera pudiese desvirtuar la presunción de inocencia, y tampoco consideró que la responsabilidad del acusado hubiese quedado acreditada con el grado de certeza exigido en el proceso penal: más allá de toda duda razonable.

Visto para sentencia.

Si os interesa la materia, hay un polémico caso de un supuesto de asesinato que fue grabado con las cámaras de vídeo vigilancia de un establecimiento privado, prueba que el TSJ de Cataluña consideró nula, por estimar que las cámaras enfocaban a la vía pública (cuando la norma administrativa no lo permite), y se consideró en la STC  sentencia  11/2011, de 5 de mayo que sí se vulneró el derecho fundamental del acusado a la protección de su imagen.

ACE.

 

 

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2 comentarios sobre “La defensa de un hurto grabado

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