La pena de “destierro virtual”.

Me gustaría que todo concepto jurídico que vaya poniendo en el blog, vaya siempre acompañado de un caso real, para arrojar un poco de luz a la explicación, los fragmentos de realidad siempre ayudan a ilustrar mejor la idea. La historia que a continuación voy a relatar, es como siempre un caso real, pero evidentemente los nombres serán siempre totalmente ficticios, para preservar la intimidad de las personas. Intentaré resumirlo cuanto pueda:

Hace unos años, conocí el caso de una chica, Helena, que había conocido en un viaje a Italia a un chico llamado Alessandro. Como suele suceder, se dieron los móviles para seguir en contacto. Lo que no se imaginaba ella, era lo que más tarde sucedería:

Comenzaron simplemente por hablar con cierta asiduidad, pero él continuamente insistía en cuando sería su próximo viaje a Italia. Poco a poco, ella empezó a intuir el carácter posesivo y celoso de Alessandro, por lo que dejó de hablarle tanto como lo había estado haciendo. Ante este cambio, comenzaron las recriminaciones por parte de él, y pronto, llegaron los insultos. Ante esta actitud, Helena optó por eliminarle de Facebook y del resto de redes sociales, con lo que Alessandro comenzó a escribir a conocidos y familiares de Helena, tanto pública como privadamente, toda clase de improperios y amenazas. Al leer las amenazas, Helena decidió ir a la policía, quién no le hizo mucho caso, ya que en la mayoría de casos no se le da la importancia que tiene, y se olvida que el riesgo de un acosador o ciberacosador puede ser muy alto.

Días después, al intentar conectarse a sus redes sociales, Helena no pudo. Alguien le había robado y posteriormente cambiado, todas sus contraseñas. Enseguida pensó en Alessandro, quién días después, se dedicó a difundir contenidos privados de ella.

A lo largo de los meses, Alessandro continuó acosándola hasta que se cansó, y ella no pudo hacer nada, sabiendo que él además, vivía en otro país. Si Helena hubiese tenido dinero para contratar a un abogado en Italia, probablemente las cosas hubiesen sido de otro modo. No obstante, lo importante de este caso, es la manifiesta indefensión en la que se encuentran las víctimas de delitos de ciberacoso.

Así pues, escribo el post de hoy en relación y en base a este caso.
Como bien sabemos, dentro de la rama del Derecho Penal, existe una sub-rama conocida como “delitos informáticos”, o “ciberdelitos”, que conocí más en profundidad a partir de una entrevista que leí, al penalista Andreu Van Den Eynde, y que, desde entonces, ha suscitado un gran interés en mí.

Así pues, leyendo y estudiando sobre estos denominados ciberdelitos, llegué hasta un concepto bastante nuevo en nuestra jurisprudencia: el destierro virtual.

¿Qué es el destierro virtual?

Este “destierro virtual“, es un tipo de alejamiento (prohibición de contactar con cierta persona vía Internet o vía telefónica), por lo que también es llamado “alejamiento informático“. Podríamos decir que puede ser utilizado de dos maneras:

  1. Como un  instrumento de prevención adaptado a la nueva delincuencia informática; es decir, estaríamos ante un “alejamiento informático cautelar“, una medida preventiva. No obstante, no he encontrado ningún caso en España en el que el destierro virtual se haya impuesto simplemente para prevenir.
  2. Como pena, una vez se haya dictado sentencia firme. También aquí, los casos son extremadamente escasos en España, probablemente por la severidad de la medida en sí. Sí que existen contados casos en los que se ha castigado al imputado con este tipo de pena, entre otras. Probablemente la que más haya dado de que hablar haya sido la Sentencia del Juzgado de lo Penal nº 2 de Huelva de 17 de octubre de 2012.

Esta Sentencia condenatoria establece que, se impone como deber de conducta : “la cancelación de la contratación de cualquier contrato de acceso a Internet, bien asociado a números de telefonía fija o móvil, durante el plazo de condena, incluidos los actualmente mantenidos por él hasta el momento”. Además, se da la comunicación de prohibición a la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) , “a fin de que a su vez sea comunicada a todos los operadores de acceso a Internet registrados ante ella”.

En otras palabras, lo que dispone la Sentencia es que el sujeto no tenga acceso a Internet y para ello,se le obliga a cancelar “cualquier contrato” incluidos “los actualmente mantenidos por él hasta el momento” o los que pueda llegar a celebrar en el futuro.

Dificultad de control sobre la abstención de celebrar contratos en el futuro:

Resulta fácilmente aplicable la orden de cancelar cualquier contrato que tuviese el condenado. No obstante, lo que reviste una gran dificultad, es la prohibición de que, durante el tiempo de condena, no se pueda suscribir ningún otro contrato con el condenado. ¿Cómo controlar esto, cuando además, la mayoría de compañías desconocerán la condena impuesta al acusado? Tal y como ha dicho Ana Isabel Mendoza, Doctora en Derecho Civil, las medidas que podrían adoptarse para evitarlo resultan inconcebibles:

“Imponer un genérico deber de no contratar con el condenado es impracticable, salvo que se el legislador creara una especie de registro de condenados al destierro virtual accesible para los operadores o que se obligara a éstos a exigir a cualquier potencial cliente un certificado de antecedentes penales. Cualquiera de estas soluciones resulta desproporcionada”.

Personalmente, pese a la severidad y dificultad para aplicar este tipo de pena, creo que desgraciadamente, puede resultar imprescindible para ciertos tipos de perfiles, sobre todo ante los perfiles del denominado “stalking” (acecho, “conducta intencionada y maliciosa de persecución obsesiva, acecho o acoso respecto de una persona a la que se convierte en objetivo”). No obstante, no debemos olvidar, que este tipo de pena sólo habría de ser impuesta en casos muy limitados, de manifiesta gravedad, por constituir una gran limitación de derechos para el penado en cuestión.

En mi opinión, creo que dado el constante desarrollo de nuevas tecnologías al que asistimos, que lleva aparejado un creciente número de delitos informáticos, como el que he descrito al comienzo del post, se va haciendo necesario empezar a aplicar este tipo de medidas, que todavía parece no están muy asimiladas, y ya no sólo como pena en sí, sino como medida cautelar, como instrumento de prevención y darle así la prioridad que se merecen a las víctimas en el sistema judicial.

ACE.

 

 

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3 comentarios sobre “La pena de “destierro virtual”.

  1. Muy interesante, al igual que todo el blog.
    ¿Podría realizar un post respecto de la figura del Jurado? Ya que desconozco su funcionamiento real y su necesidad en nuestro ordenamiento.

    Muchas gracias y enhorabuena por su inicio.

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  2. De cualquier forma, veo difícil que pudiera limitarse el acceso a Internet, además de por los motivos que expones (dificultad para controlar los contratos de acceso a Internet), porque cualquiera puede acceder a Internet a través de redes wifi, a las que puedes conectarte hoy en día, libremente, en muchos establecimientos de hostelería, por ejemplo.

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