La psicología del testimonio.

A lo largo de varios juicios a los que he asistido, me he ido percatando de la importancia que tiene en los procesos penales la llamada “Psicología del testimonio“.

La Psicología del Testimonio trata de la aplicación de los conocimientos sobre los procesos psicólogicos básicos tales como atención, percepción, memoria etc, a la obtención y valoración de la prueba testifical. 

Así pues, y de la mano de la obra “El arte de la duda” de Gianrico Carofiglio, juez italiano, aprendí que existen varios tipos de testigos. Están, en primer lugar, los que voluntariamente prestan una declaración falsa a sabiendas, es decir los “TESTIGOS FALSOS VOLUNTARIOS”: mienten deliberadamente, casi siempre por expresa instrucción de alguien.

No obstante, existe también otro grupo de testigos, los que prestan una declaración que no se ajusta a la realidad, pero que, sin embargo, al contrario de los vistos anteriormente, no lo hacen deliberadamente. Me explico: ellos están convencidos de que su testimonio es correcto tal y como lo han narrado y se ajusta a la realidad acaecida. Estos son los que Carofiglio llama “TESTIGOS FALSOS INVOLUNTARIOS“.

A los “testigos falsos involuntarios” no les mueve un propósito consciente de testificar en falso, sino que, esta declaración no ajustada a la realidad, la produce toda una variada serie de razones ajenas a su voluntad: defectos de percepción, fallos de memoria, memoria selectiva, sugestión, problemas de expresión etc.

Explica GULOTTA, tratando la psicología del testimonio que : “una distorsión perceptiva especialmente peligrosa en el proceso penal se puede originar debido a la denominada transferencia inconsciente de memoria; a causa de ésta puede ocurrir que una persona sea confundida con otra porque la imagen de esta última resulta más conocida, o porque está asociada a un determinado detalle que hace que la memoria la evoque más fácilmente”.

Así pues, tras esta explicación de lo que es la psicología del testimonio y los testigos falsos involuntarios, intentaré ilustrarla con un caso real:

Asistí a un juicio por homicidio en el que no estaba claro quién había matado a la víctima, se dudaba entre dos posibles autores (A y B). No obstante, hubieron testigos que presenciaron los hechos, desde una distancia prudente. Aquí surge lo interesante: al ser interrogados los testigos, alegaron que tenían claro sin ningún género de dudas que el autor del homicidio era A. Añadieron que lo reconocían, ya que llevaba un pañuelo muy fácilmente identificable. Así pues, A fue enviado a prisión provisional y permaneció dos años, hasta que decretaron una fianza de 20.000€ para salir de prisión.

Durante el tiempo en que A estuvo en prisión provisional, se descubrió una conversación por internet, de un día después del día de los hechos. En esa conversación de chat, B reconoció explícitamente ser el autor de los hechos, añadiendo que su intención nunca fue la que se produjo, y que quería contar la verdad (cosa que jamás se produjo).

Así pues, aquí se nos plantea una pregunta esencial: ¿Por qué, si B reconoció explícitamente ser el autor de los hechos, los testigos reconocieron a A como autor del homicidio? ¿Mintieron los testigos deliberadamente?

En mi opinión, no lo creo. Los testigos estaban seguros de que su versión era cierta, por varios posibles motivos:

1) A es el que primero interviene en la pelea.

2) Llevaba un pañuelo de colores, accesorio llamativo que se queda fácilmente guardado en la memoria.

3) A y B, tenían la misma estatura y complexión física, y sobretodo llevaban el día de los hechos el mismo pelo, de punta y tintado de rubio. (¿Confusión entre los dos por parecido?).

4) Es cierto que todo el mundo recordaba al “chico del pañuelo”, pero debemos destacar que después de la pelea, el pañuelo fue encontrado en el suelo de la estación, por lo que se le cayó a A durante la pelea. ¿Confusión entre A y B? (Mismo pelo, altura, indumentaria…).

Sean los que sean los motivos que llevaron a los testigos a identificar a A como autor de los hechos y no a B, es manifiesta la importancia que tiene en la prueba testifical esta “psicología del testimonio”. Existen infinidad de motivos por los que la memoria puede recordar cosas concretas, específicas y descartar otras muchas y no darles la importancia que en realidad tienen.

ACE.

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